
Con juego. Con la pelota por abajo. Con toques. Con desbordes de Nadal (vuelve por Tarabini, el único cambio) y Batallini. Con Mansilla sorprendiendo. Con Lucho por la derecha. Con los cabezazos de los centrales en una pelota parada. Con las manos de Griffo, que va a atajar la pelota de su vida. Con Sommariva y su pase. Con Porcel y su contención. Con el Tanque y el Lobo arriba.Pero también con la determinación que muestra Alberich en esta jugada, en el partido de ida: además de fútbol, mucha garra. A no dejarlos pensar. Así, más el apoyo asegurado de la Techada, la de costado y la platea, le vamos a ganar a Chicago.

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